Dunga quería que su equipo fuese imagen y semejanza de la predisposición y obstinación que tenía el seleccionador cuando era futbolista. El oficio de futbolista era algo nuevo para los brasileños y a algunos el mono de trabajo les sentó como un guante. Felipe Melo, Juan, Lucio y Maicon hasta que Holanda demostró que el fútbol no es sólo apuntalar sino también pintar y decorar.
Los Holanda vs Brasil son recuerdos de los mundiales. En 1974 la orange comanda por los pies y el cerebro de Johan Cruyff y la filosofía del “fútbol total” de Rinus Michels derrotó a una canarinha sin Pele. Sin embargo en Usa 94 y en Francia 98 la imagen fue bien distinta. El 9 de Julio de 1994, en Dallas, se disputaban los Cuartos de Final del Mundial de Estados Unidos. Brasil, a la postre campeona, destrozaba los sueños de los herederos de Cruyff. Bebeto Y Romario, delanteros brasileros disfrutaban en el campo como si estuviesen en sus barrios. Bebeto marcó el 2-1 agitó los brazos como si mereciese a su bebe que estaba en camino aunque se podría pensar por la reacción de sus compañeros que los que estaban meciendo era la victoria de la felicidad.
Cuatro años más tarde la gloria se resistía a los malditos. Semifinales del Mundial de Francia 98, Kluivert empataba en el minuto 87 el gol de Ronaldo. Pero en la tanda de penaltis el portero brasileño, Taffarel, se convirtió en un cancerbero de alargados brazos.

Ayer día 2 de Julio de 2010 en Sudáfrica, sobre el pasto del Nelson Mandela Bay Stadium Wesley Sneijder, Arjen Roben, Robin Van Persie, Dirk Kuyt y Cia claman venganza como ya lo hicieron Johan Cruyff y Neeskens en el 74.
La ambición de Sneijder repara los quilates sin deleite de Bergkamp. La determinación de Robben resarce los anhelos de Aarón Winter. Los recortes de Van Persie compensan la calidad sin corona de Patrick Kluivert. Y la brega de Dirk Kuyt subsana el liderazgo de Ronald Koeman y de los hermanos De Boer.
Quizás esta naranja, semifinalista del Mundial de Sudáfrica 2010, ya no es mecánica pero si exprime victorias.
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