
Capitán tu serás eterno. Porque eres algo más que un deportista. Tu personalidad convierte al deporte en una filosofía de vida.
Con tu marcha queda un vació dentro de una generación que hemos aprendido de tu espontaneidad unos valores.
Ya no hay vuelta atrás, nunca más se nos pondrán los pelos de punta con tu instinto ni la voz nos fallará por cantar un gol tuyo nacido del orgullo por defender un escudo o a una nación.
Tu mismo has dicho que no es un adiós, es un hasta luego. Ojala lleves razón. Aunque espero que el aroma del sacrificio, la honestidad y la constancia brote del césped del Bernabéu, aquel que has sembrado con tu juego desde los 17 años.
Cuando se habla de Raúl González se habla de estadísticas y palmarés. Pero como el mismo ha dicho más allá de los números esta el escudo. Y Raúl ha bordado puntada a puntada sobre su camiseta blanca la palabra victoria, porque eso es el Real Madrid.
Raúl no es un Zeus del fútbol, todopoderoso y deslumbrante. En cambio su figura es la de Hércules, el hijo de Zeus y de madre mortal.
Nacido en la Colonia Marconi (Villaverde) un barrio del extrarradio sur de la capital madrileña. Tuvo que pasar una serie de pruebas para demostrar que su destino era el Olimpo de los Dioses.
Como niño desgarbado y de piernas arqueadas pero con un aura especial para sentir la trayectoria de la jugada llegó al Real Madrid con 15 años (Tras que Jesús Gil desmantelase las categorías inferiores del club rojiblanco).
Con 33 años un hombre sin grandes facultades físicas y de piernas arqueadas pero con la peripecia de un jugador de ajedrez para convertir al fútbol en un tablero donde su jaque mate ha encandilado al mundo y al Real Madrid después de 18 años.
Simplemente gracias, capitán. Te esperamos en las gradas del Santiago Bernabéu y en la franja morada del Escudo para cuando desees volver para convertirte en el Zeus blanco, Dios del orden y la justicia, guardián de los juramentos, protector de las ciudades y dominador de los caprichos.
Con tu marcha queda un vació dentro de una generación que hemos aprendido de tu espontaneidad unos valores.
Ya no hay vuelta atrás, nunca más se nos pondrán los pelos de punta con tu instinto ni la voz nos fallará por cantar un gol tuyo nacido del orgullo por defender un escudo o a una nación.
Tu mismo has dicho que no es un adiós, es un hasta luego. Ojala lleves razón. Aunque espero que el aroma del sacrificio, la honestidad y la constancia brote del césped del Bernabéu, aquel que has sembrado con tu juego desde los 17 años.
Cuando se habla de Raúl González se habla de estadísticas y palmarés. Pero como el mismo ha dicho más allá de los números esta el escudo. Y Raúl ha bordado puntada a puntada sobre su camiseta blanca la palabra victoria, porque eso es el Real Madrid.
Raúl no es un Zeus del fútbol, todopoderoso y deslumbrante. En cambio su figura es la de Hércules, el hijo de Zeus y de madre mortal.
Nacido en la Colonia Marconi (Villaverde) un barrio del extrarradio sur de la capital madrileña. Tuvo que pasar una serie de pruebas para demostrar que su destino era el Olimpo de los Dioses.
Como niño desgarbado y de piernas arqueadas pero con un aura especial para sentir la trayectoria de la jugada llegó al Real Madrid con 15 años (Tras que Jesús Gil desmantelase las categorías inferiores del club rojiblanco).
Con 33 años un hombre sin grandes facultades físicas y de piernas arqueadas pero con la peripecia de un jugador de ajedrez para convertir al fútbol en un tablero donde su jaque mate ha encandilado al mundo y al Real Madrid después de 18 años.
Simplemente gracias, capitán. Te esperamos en las gradas del Santiago Bernabéu y en la franja morada del Escudo para cuando desees volver para convertirte en el Zeus blanco, Dios del orden y la justicia, guardián de los juramentos, protector de las ciudades y dominador de los caprichos.
Ha comenzado genial su andadura en el Schalke. A ver si le va genial.
ResponderEliminarOs agrego a mi lista de blogs, y también al twitter. Pasaros por mi blog si os apetece.
Un saludo.
Santi.