domingo, 25 de julio de 2010

Adios a aquel rubio al que llamaban Schuster, luego se quisó parecer a Redondo pero que es distinto a todos.



Para nuestra generación los sucesos que ocurren en Concha Espina esquina Padre Damián entre hoy (25 de Julio) y mañana(26 de Julio) supone un punto de inflexión en nuestros sueños.

Dentro de mis primeros recuerdos alrededor de una pelota estaba en sentarme frente a la tele e imaginar que algún día sería un canterano tirando la puerta abajo de un vestuario de 1ª División.

Recuerdo mis paseos fin de semana tras fin de semana por la verdadera fábrica de talentos blancos “La Ciudad Deportiva”. Allí con 6 añitos, de la mano de mi padre, me quede prendado del gen de la insolencia y la magia que salía de las botas de un rubito parecido a Redondo pero distinto a todos.

Guti nunca fue mi ídolo. Es más su carácter marcado por las salidas de tono y su pasotismo sobre el campo enerva todos los valores que he aprendido de una filosofía de vida llamada, fútbol.

Es quizás la aureola que se ha creado el “14” lo que le convierte en mito.

A los niños que sueñan con un balón en su regazo les invito a seguir a sus iconos que encima han alcanzado la gloria. Pero no se olviden de los malditos, siempre te enseñan algo. Y Gutiérrez es el maestro de los antihéroes.

Cuando la mielina de su organismo conectaba con sus neuronas y estas con sus pies, el talento se convertía en una secuencia = Genialidad (pase al espacio invisible) + cara de asombro + quejido de haber visto algo único.



Como ha dicho Jorge Valdano esta mañana durante la rueda de prensa “cuando nos acordemos de Guti será con una sonrisa”. Gracias


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