sábado, 19 de junio de 2010

El Mundial de Sudáfrica, todos somos Bafana Bafana y los diamantes están por pulir.

Durante un Mundial de fútbol siempre hay jugadores que superan el arco iris de la gloria, equipos que deslumbran y entrenadores que superan el cartel de coronel para convertirse en Ares del fútbol, dioses de la guerra y la estrategia.

Hasta el momento Sudáfrica, fábrica de diamantes, nos ha dejado pocos destellos de luz y nada de pureza en el juego. En cambio el aire histórico de una nación como la sudafricana ha inspirado a los futbolistas del planeta. Víctimas del apartheid los nativos lucharon por una causa común.

Hoy, los futbolistas como representantes de una nación también luchan por una causa común, el orgullo de un país.

Al combinado nacional Sudafricano se le conoce por el nombre de los ¨Bafana Bafana¨ que en zulú significa "Los Muchachos". A vuelo pluma este lema ha tenido una inspiración universal sobre el césped de Durban, Ciudad Del Cabo, Johanesburgo y el resto de ciudades que albergan el Campeonato del Mundo. Bafana Bafana, es un eslogan de unidad, solidaridad y compromiso.
Millares de voces y miradas representan la ilusión de una nación por ver a sus muchachos salir Campeones, por lo tanto todos somos Bafana Bafana.




Tan sólo llevamos jornada y media pero ya es tiempo de reflexionar. El fútbol ha clonado.
Cerocerismos, victorias paupérrimas y fieras amansadas (Alemania, España, Francia, Italia e Inglaterra) están tallando el Mundial.

Las selecciones se han convertido en jugadores de futbolín. Movimientos armoniosos cuyo objetivo es el repliegue intensivo dónde los jugadores guardan la línea como si estuvieran unidos entre ellos por una barra fija y no valiese el Gol desde la media.

Pero no desesperemos, es sólo la Primera Fase y los miedos a fracasar inundan el alma de los artistas.

Cuando los partidos se conviertan en un todo o nada el espíritu Bafana Bafana necesitará de hechiceros que conviertan sus trucos de prestidigitación en huellas para la historia.




Al final (como dijo el legendario entrenador serbio, Vujadin Boskov) fútbol es fútbol.

El fútbol como los diamantes se mide por las 4c.

Quilate (unidad de peso), Clarity (pureza), Colour (color) y Cut (talla).

El color de las gradas, de los sentimientos y de las emociones. Lágrimas de alegría o lloros de tristeza son el eco del Ser Humano.

La talla. Los partidos decisivos nos dejarán ver jugadas para la historia, ya sea por su belleza o por su trascendencia. Y su protagonista dejará de ser una estrella local para convertirse en un héroe nacional y un actor mundial.

La pureza. El fútbol no son 11 contra 11 corriendo detrás de un balón, ordenados como fieles milicias.

El fútbol es sinónimo de amistad y de libertad. La libertad de sentirte el centro del mundo cuando todo el universo esta pendiente, através de la prensa, la radio, la TV o Internet de tus palomitas, gambeteos o tu arte para hacer que el balón bese las mallas.

Este Mundial tiene diamantes por pulir. Imágenes e historias que están por suceder y su valor de medirá en quilates .

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